Escudo del Decanato Dulce Nombre de Jesús Pastoral Social Dulce Nombre de Jesús

Decanato Dulce Nombre de Jesús

Qué es la Pastoral Social

Porque en cada hermano que necesita, Cristo nos espera.

La Pastoral Social es la expresión del amor de la Iglesia hacia nuestros hermanos, especialmente hacia quienes viven alguna situación de pobreza, necesidad, enfermedad, soledad, abandono, privación de su libertad o exclusión.

No se trata solamente de dar ayuda material. Se trata de mirar, escuchar, acompañar y servir con amor, reconociendo en cada persona a un hermano con la dignidad que Dios le ha dado.

Queremos ser una Iglesia cercana, que no permanezca indiferente ante el sufrimiento de los demás y que, con pequeñas y grandes acciones, haga presente el amor de Jesús.

Como nos recuerda el papa León XIV en Dilexi te

El amor a los que son pobres […] es la garantía evangélica de una Iglesia fiel al corazón de Dios.
  • El amor a los pobres no es una actividad opcional, sino una dimensión esencial de la vida de la Iglesia.
  • El amor a los pobres no es algo secundario para un cristiano, sino una consecuencia directa del amor de Cristo.
  • Ningún gesto de afecto, ni siquiera el más pequeño, será olvidado, especialmente si está dirigido a quien vive en el dolor, en la soledad o en la necesidad.
  • No podemos amar a Cristo sin amar a los pobres.
  • Los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio.

¿Qué hacemos?

La Pastoral Social busca responder, de acuerdo con nuestras posibilidades y las necesidades de la comunidad, a distintas realidades:

  • Acompañar

    A personas y familias que atraviesan alguna necesidad.

  • Compartir

    Alimentos, ropa, zapatos, medicamentos y otros apoyos.

  • Visitar

    A enfermos, adultos mayores y personas que viven solas.

  • Estar presentes

    Con quienes están presos o anexados.

  • Salir al encuentro

    De personas en situación de calle y migrantes.

Por eso, nuestra Pastoral Social quiere comenzar con algo muy sencillo: ver al que necesita, acercarnos, escuchar y hacer lo que esté a nuestro alcance. En la Pastoral Social no ayudamos simplemente a «personas necesitadas»; servimos a Cristo presente en ellas.

Cartel de la Pastoral Social de Decanato con la frase de Carlo Acutis: la tristeza es mirar hacia uno mismo; la felicidad es mirar a Dios

La Palabra de Dios nos invita a amar

Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.
Mateo 25,40
Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber.
Mateo 25,35
Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de verdad.
1 Juan 3,18
La fe, si no tiene obras, está completamente muerta.
Santiago 2,17
El que se apiada del pobre presta al Señor, y él le recompensará.
Proverbios 19,17
El que da al pobre no sufrirá necesidad.
Proverbios 28,27
Dios ama al que da con alegría.
2 Corintios 9,7
Si tienes abundancia, da limosna en proporción a ella; si tienes poco, no temas dar de lo poco que tienes.
Tobías 4,8
No apartes tu rostro de ningún pobre, y así tampoco el rostro de Dios se apartará de ti.
Tobías 4,7
Hijo mío, no prives al pobre de lo necesario para vivir, ni hagas esperar al que mira con ojos suplicantes.
Eclesiástico 4,1
No rechaces al que te suplica atribulado, ni apartes tu rostro del pobre.
Eclesiástico 4,4
Cuando haya algún pobre entre tus hermanos […] no endurezcas tu corazón ni cierres tu mano a tu hermano pobre.
Deuteronomio 15,7

Una invitación

La Pastoral Social es tarea de todos.

Cada persona puede aportar algo: tiempo, escucha, oración, alimentos, conocimientos, trabajo, compañía o simplemente un corazón dispuesto a acercarse.

No todos podemos hacer lo mismo, pero todos podemos hacer algo.

«Yo te he amado.»
Apocalipsis 3,9 — lema de la exhortación Dilexi te

Que nuestro Decanato sea una comunidad donde nadie se sienta olvidado, donde podamos descubrir a Cristo en el rostro de nuestros hermanos y donde el amor se convierta en acciones concretas.